Dicen que correr es de cobardes, pero los que lo hacemos sabemos que es de valientes.
Sales de currar y después de tus 8, 9 o más horas de dura y estresante jornada, te metes entre pecho y espalada 15 kilómetros. Llega el fin de semana, cuando todo mortal se queda dormido hasta la una del medio día, pero tú te levantas a las 7:30 y te vas a un pueblo al fin del mundo a correr con agua, barro, hielo...y lo que haga falta. Llega el invierno y eres capaz de entrenar cinco días seguidos bajo tormentas de lluvia, granizo y viento. Llega el verano y sales a correr con 30º C, y dos botellines de agua en cada mano. Incluso, muchas veces sales a correr con dolores, molestias, e incluso estando medio enfermo…
¿Y todavía hay gente que dice que correr es de cobardes?
Fíjate bien que los que lo dicen no mueven su culo del sofá de casa o del bar, que les sobra 20 o más kilos, y que aunque ellos no lo saben son mucho más desdichados que tú. Porque correr además de ser sano, te hace ser más feliz, te eleva la autoestima, y te ayuda a hacer buenas amistades.
¡Porque correr es de valientes!